El 3-4-3 (o 3-6-1, según se mire) que Jorge Sampaoli dispuso para que Argentina intentara superar a la potente Croacia en la segunda jornada del grupo D del Mundial fue una pésima noticia para Leo Messi. El principal responsable de que la albiceleste esté en el torneo de Rusia fue un llanero solitario frente al conjunto balcánico, que no tuvo que poner en práctica ningún plan específico para contrarrestar su repertorio creativo. Bastó con que Ivan Rakitic y Luka Modric recogieran los frutos del despiporre colectivo que rodeó a Leo en Nizhny Novgorod. El panorama fue sencillamente desolador. Salvio y Acuña fueron dos cuchillos romos por las bandas, Mascherano y Enzo Pérez circularon la pelota a un ritmo caribeño y Meza, Agüero y Pavón fueron incapaces de activar al 10 en las inmediaciones de Subasic, imbatido aún en el campeonato. Dybala, estrella de la Juventus que incomprensiblemente no es titular con su selección, entró en el partido demasiado tarde, mientras que Banega, med...